El título de este post es una de las frases que una agencia de redes sociales suele escuchar por parte de sus clientes e incluso, en el peor de los casos, es la propia agencia quien ofrece la campaña viral. Una sugerencia que esconde una mentirita blanca que puede desembocar en malas prácticas para inflar números y mostrar resultados ajustados a las expectativas del cliente.
Prometer un viral es dejar la honestidad guardada en el bolsillo trasero del pantalón y meterlo en la lavadora. Soy de los que piensan que no existen las campañas virales, al menos no desde su concepción. Un contenido se vuelve viral luego que varios factores hacen de las suyas y activan el poder del boca a boca en el mundo digital.
En este punto, no es el creador del video, por ejemplo, quien decide si va a ser viral o no. Aunque es posible que el contenido se pueda generar pensando en que la gente lo quiera compartir desde sus cuentas de Twitter, blogs, Facebook o Youtube, no es correcto garantizar un fuerte impacto en el mundo digital.
La gran mayoría de los videos virales existentes en la web no están relacionados a una marca, esto es prueba de que la etiqueta “viral” es totalmente impredecible. Factores como un buen producto, una historia divertida y una correcta manera de compartir el contenido generado, pueden ayudar a que el contenido corra por la web como con vida propia, pero aun así, no es garantía de que el material se convierta en un “viral”.
Incluso el hecho de que se logre conseguir millones de visitas con un video o material en específico no garantiza que la campaña haya tenido éxito. Es importante que la audiencia que este compartiendo ese contenido compulsivamente este dentro del target de la marca o producto impulsado. Por otra parte, también existe el riesgo de caer en el grupo de los “virales” que consiguen las visitas pero no consiguen cumplir con el objetivo principal de la campaña, generar recuerdo de marca o transmitir la información y valores que fueron establecidos durante la creación de esta.
Concuerdo en que se puede crear contenido con tendencia a ser viral, pero nunca podemos ofrecer algo que ni siquiera ha visto la luz en el mundo 2.0. La honestidad con el cliente es el ladrillo fundamental en la construcción de las relaciones comerciales. Por eso es importante ante este tipo de solicitudes, no decirle al cliente lo que quiere escuchar, sino enseñarlo a hacer las cosas de la manera correcta. Recuerden que al final del día hay que mostrar resultados y lo mejor es dejar las cosas claras.
Escrito por Robert Rodrigues – @tugues







